SUEÑOS PREMONITORIOS... EL ENIGMA DE UNA GRAN REALIDAD

Aunque mucho se haya hablado sobre los sueños, y hoy día sabemos mucho sobre ellos, no se le ha encontrado respuesta a una de las preguntas más incómodas sobre esta temática: ¿Por qué podemos observar el futuro a través de los mismos?
Desde la Antigüedad, se pensaba que los sueños eran puras manifestaciones divinas, donde los dioses se ponían y permanecían en contacto continuo con las personas que los adoraban.
En Egipto, por ejemplo, se creía que éstos reflejaban el bien o el mal, llegándose a dividir en diferentes clases según las distintas características que presentaban cada uno de ellos. En Babilonia, existían sacerdotes con el único objetivo de entrevistarse con esos seres divinos que se manifestaban, supuestamente, mientras las personas dormían. En la India o China servían como medio de diagnóstico para predecir enfermedades...
Ese, era el pensamiento y la ideología de civilizaciones tan dispares, pero a la vez tan cultas, como la babilonia o la egipcia. Civilizaciones que, al no encontrar una explicación aparente a ese fenómeno que les inquietaba, se refugiaban en un mito, en ese mito tan admirado y querido como era el de los dioses o héroes. Buena prueba de ello es el mito SUEÑO, creado por los romanos, que era hijo de la noche y hermano gemelo de la muerte, y que vivía en una oscura cueva situada en el lejano y enigmático oeste. A esta siniestra teoría se le podría encontrar una explicación lógica que supondría, posiblemente, el terror que las antiguas civilizaciones, y para ser exactos la romana, le tenían al sueño, al relacionarlo íntegra y directamente con la muerte, pues no podían hacer nada por evitarlo. Pero, ¿por qué?, Acaso, ¿los sueños reflejarían en aquellos tiempos, tal y como sucede hoy día, sucesos e incidentes que tendrían lugar en un futuro no muy lejano y que no podían impedir? O, simplemente, ¿le tenían miedo por producirse durante la noche y en un proceso durante el cual no podían intervenir ni mucho menos evadir?. Al parecer, las dos hipótesis están bastante apoyadas.
Los egipcios, también, comenzaron a hacer un estudio más o menos detallado y exhaustivo sobre los sueños, llegándose a clasificar en distintos tipos según las diversas características presentadas por los mismos y pensándose, de igual manera, que éstos reflejaban el bien del mal, y viceversa.
El sueño como estudio
El estudio de los sueños se ha venido realizando desde tiempos lejanos. Como ejemplo, en la Antigua Grecia se creaban oráculos con el fin de investigar e interpretar el significado de los sueños, y conocer así un poco más sobre este fenómeno; de forma que, siempre sorprendentemente, existían personas que no realizaban ninguna acción ni trabajo, sin antes consultar con las personas dedicadas a ello, cuyas respuestas eran consideradas como irrefutables y altamente importantes.
También, el mundo de los sueños, desde muy antiguo, ha estado rodeado de un cierto toque de misterio. No por los pensamientos que los sujetos de la antigüedad tenían sobre ello, pues, por ejemplo, creían que éstos eran malditos; es decir, una forma más por la que el diablo hacía acto de presencia en sus vidas y que, de una forma indirecta, no podían evitar.
Y es que, aunque hoy también sabemos qué son, cómo se producen y por qué, no se le ha encontrado respuesta, inevitablemente, a un misterio y enigma que nos ha intrigado y que, de buen seguro, sigue desafiándonos: los sueños premonitorios o proféticos.

Sueños premonitorios
Se dice que mientras dormimos el ser humano es capaz de recoger imágenes desde el más allá, desde un lugar desconocido para el hombre, pudiendo así obtener, en rigurosa exclusiva, un hecho o suceso que va a tener lugar en un futuro no muy lejano. Y es que, en este punto, hay que tener en cuenta una hipótesis bastante conocida y que defienden millares de personas: ¿Está todo ya creado y “archivado” en un gran cajón cuya etiqueta lleva escrita la palabra Destino?. Y si la respuesta es negativa, ¿por qué, entonces, podemos observar catástrofes u otros hechos no menos aterradores cuando éstos aún no se han producido?.
Existen una cantidad inmensa de casos y sucesos de esta índole. La mayoría, se caracterizan por un punto altamente importante: el sujeto es testigo del suceso observándolo siempre en primera persona y nunca interviniendo en este, de forma que se convierte en testigo mudo de un acontecimiento que va a tener lugar en años, meses, días e incluso horas.
Uno de los casos más sorprendentes, pero a la vez más aterradores y crueles, fue el protagonizado por una niña de tan sólo 9 años. Eryl Mai Jones, vivía tranquilamente en un pueblo de Gales, hasta que, de pronto, un día despertó sobresaltada contándole a su madre cómo había visto en sueños que el colegio en donde ella estudiaba había desaparecido por completo, debido a “una cosa negra” que lo había aplastado. La madre, al pensar que el sueño era como uno más, no le dio importancia. Pero, horas más tarde, medio millón de toneladas de carbón de desecho se deslizaban sobre el pueblo minero de Aberfan, sepultando la escuela y una docena de edificios. Eryl, predijo su propia muerte...
También, existen sucesos tales como el protagonizado por Abrahan Lincoln, quien predijo su propio asesinato, al observar, una noche, un cuerpo tirado en el suelo rodeado de personas. Al acercarse, se dio cuenta que, el sujeto que estaba en la superficie, sin moverse, era él... ¿Cómo puede ser esto posible?.

Un caso sorprendente

Margarita O., una mujer de Gran Canaria, de 34 años de edad, ha sido protagonista de este tipo de fenómenos. En su caso, no son tan dramáticos como la mayoría de los sueños proféticos existentes y, posiblemente, un hecho que podría evidenciar la veracidad de su testimonio es, quizá, que estos nunca han salido a la luz, que los ha querido mantener en secreto durante largos años, tan sólo contándoselos a sus familiares y amigos más cercanos.
«Recuerdo que, hace años, yo salía con mis primas y con un chico. Durante esos días, tuve un sueño muy extraño, en donde veía a un hombre caminar por un puente y oía una voz dulce y femenina que me decía: -mira, lo ves, es él. Me desperté y quedé sorprendida por lo enigmático del sueño. Meses más tarde, comencé a salir con ese chico y me di cuenta de que él era el que aparecía en ese sueño y que la voz me quería advertir de que éste me iba a hacer mucho daño».
«Años después, me encontraba durmiendo tranquila en mi casa, y entre sueños observé como una especie de velatorio donde habían muchas personas vestidas con ropa negra y muy tristes. De repente, el timbre de la puerta me despertó, era mi novio. Me dijo que su madre había fallecido y que me vistiera rápido para dirigirnos al velatorio. Casualmente, me di cuenta de que aquél sombrío lugar era con el que yo había soñado hacía tan sólo unas horas».
«Unos cuántos años más tarde, soñé que iba en el coche con mis padres, y que nos dirigíamos a la casa de una de mis hermanas, que se encontraba en una zona de Las Torres. Yo vivo por Mesa y López y antes, para poder llegar hasta dicho lugar, había que ir por la Avenida de Escaleritas. Pues bien, yo soñé, según recuerdo, que me encontraba viajando por una carretera que tenía una especie de túnel y que atravesaba el barranco de La Ballena. Yo veía claramente los coches que venían por el otro carril y, no sé cómo explicarlo, como se puede comprobar, hoy en día se ha construido una gran circunvalación que va desde Mesa y López hasta Las Torres... ».
Casualmente, los sueños de Margarita O., no terminan ahí. Según me comentó en su momento, ya terminada la entrevista y apagada la grabadora, había soñado también que, durante ese viaje premonitorio, también observó algo parecido a césped y, misteriosamente, el proyecto de construcción que en estos momentos se está llevando a cabo tiene como objetivo, además, la plantación de zonas verdes en el ya citado barranco, además de un parque y demás canchas deportivas...
Para muchos, incidentes de estas características podrían tener una explicación lógica y aparente, no teniendo por qué echar mano de cuestiones enigmáticas y misteriosas, ya que, cada sueño, tiene que ver con los pensamientos y obsesiones del sujeto en cuestión, de forma que, todas aquellas personas que tienen miedo a ser asesinadas o piensan que van a morir, dentro de poco tendrán un sueño de similares circunstancias. Pero, como puede observar, esta hipótesis, y no conclusión, no se puede achacar a este tipo de sucesos; hecho que, en la gran mayoría, está evidenciado por los millares de casos que, a lo largo de la historia, se han ido recogiendo, y que todos se caracterizan por presentarse ese accidente, catástrofe o suceso en una película, en una secuencia que parece estar “dirigida” por “algo” verdaderamente inexplicable, que, por el momento, sigue desafiándonos.